lundi, avril 07, 2014

Jeg bor i København



Ya hace 3 años y 1/2 que vivo en Dinamarca, es el tiempo que he vivido en Copenhague. Después todo ese tiempo realmente me siento en casa en Copenhague. Si alguna vez me preguntan, si me gustaría vivir en Dinamarca, contestaría que Dinamarca para mi es Copenhague y que tal vez consideraría comprar un departamento en el barrio en el que vivo ahora, en Ama'r (Amager).

Ama'r es una isla al sur de la capital, barrio residencial donde vive gente decente, gente común y corriente que sonríe y te habla danés aunque hables con un acentote mexicano. En Ama'r tenemos nuestros "guetos", pero son tranquilos, donde viven las "ama'r piges" y los inmigrares de alguna generación.
Donde vivo se encuentra en medio de dos puntos clave para disfrutar la ciudad, 10 min del centro y 10 min de la playa, todo en bicicleta claro.  Daré más detalles sobre los diferentes barrios de Copenhague después en otro post.

En el gym conocí a dos que tres latinas vecinas, lo que incrementó mi distracción para hacer mis deberes, pero no todo en la vida son deberes, así que es bueno de vez en cuando interactuar. Sobre Holmbladsgade puedes ir de emergencia con el talachas quien cura y conoce de corazón cada bici y que me saluda cuando nos encontramos en Netto (la tienda más cercana).  El italiano de las pizzas y el japonés del sushi frente del depa también nos reconocen, por obvias razones. El de los deliciosos smørrebrøds no se diga!! (lo sé, eso no debería ser bueno). Justo en frente hay un "kiosco", el dueño es como pakistaní o hindú, un día vino un amigo mexicano a visitarnos un verano de los pasados y decidió llamarlo "Don Barbas". Don Barbas tiene de todo y vende de todo, sobre todo cerveza traída desde Alemania muy barata, también suele tener champagne de buena calidad. Don Barbas es parte de la vida cotidiana, la calle no es tan solitaria a las tres de la mañana cuando llego de alguna fiesta, por que es bien chambeador el doooon.

Quien vive en Copenhague realmente no tiene libertad de decidir donde vivir. Mucha gente se declara nómada, yendo de depa en depa, de barrio en barrio, cada dos o tres meses, el contrato más largo es de dos años. Yo me quedaré en Ama'r hasta que me corran, no hay fecha de partida en mi contrato.

Y así es, mi vida tranquila cerca de los canales del centro como Cristianshavn, de la playa al sur... en un tercer piso en donde pega rebién el sol en el sillón donde puedo tirarme a leer.

Regresando a casa después de mi intercambio en Bruselas, llegué a la conclusión que Copenhague=Dinamarca es como el lakrids, al principio el sabor es extraordinariamente asqueroso, que no es lógico que se le clasifique en el grupo de los dulces y no sea dulce, y el color además es negro. Pero después se aprende a saborearlo y también a combinarlo, a veces con chocolate o en trocitos dentro de un merengue, y entonces se vuelve parte de tu vida.

En Copenhgue me siento en casa, mi casa de papel.