mercredi, avril 09, 2014

La bicyclette bleue de Régine Deforges



Como ya lo saben todos, estoy enamorada. Nuestra relación ha durado más de 10 años. Si tuviera cara, manos y pies creo que le pediría matrimonio y nos iríamos a viajar por la mitad de este mundo que habla su mismo idioma. No sé que tiene que me hace fundir cuando leo la forma en la que expresa las cosas cuando la leo, la lengua francesa. 

Si del cielo te caen limones pues haz limonada, y una de las ventajas de vivir en Dinamarca es que estoy cerca de Francia. Siempre que tengo la oportunidad de caminar cerca de San Michel en Paris aprovecho para dar una visita rápida las enormes librerías cerca de los canales. En una de esas cajas enormes llenas de libros que ponen sobre las banquetas, aún si el clima es lluvioso, encontré un libro que se llama "la bicyclette bleue", creo que lo que me llamó la atención es que hacía parte de los clásicos y era una novela histórica. 

Empecé a leerlo y poco a poco me fui enganchando con el personaje, Léa Delmas. Léa me acompañó en todas las horas de viaje en las que no puede dormir en el avión y tren en Canada y Gringolandia. Léa me fascinó por que no es ese tipo de personaje femenino frágil y conservador, nada princesa la chavita, le vale madres y se lanza a la aventura de la resistencia.  

Leer algo sobre lugares, comida y bebidas, clima y aromas donde he estado, comido y bebido me enloquece! La historia empieza en los viñedos de la región de Bordeaux, luego pasan cosas en los pueblos cercanos que reconozco. Luego Paris y sus calles, sus jardines, suena cursi pero es algo que puedo claramente dibujar en mi mente o recordar.

Cuando terminé de leer el primer libro me di cuenta de que ya faltaban 30 páginas y que la historia estaba algo incompleta, la segunda guerra mundial a penas comenzaba, el libro era el primero de diez! Despedirse de los personajes no es nada fácil. Nos encontraríamos más tarde cuando encontré los dos otros libros en la biblioteca real. Sin costo, recibí un correo diciendo que dos libros me esperaban y que fuera a recogerlos. 

El tercer libro lo terminé hace unos días, satisfecha al cerrar el libro por completo me quedé recostada disfrutando del sol que entraba por la ventana y calentaba toda mi espalda. Más tarde vi en fb que una amiga puso el cover del primer libro y no dudé en comentar que acababa de terminar de leer el tercer libro ese mismo día, era casualidad pensar en el mismo libro. Mi amiga me dijo la escritora acababa de morir! What??? justo acabo de terminar de leer su libro y se muere??? yo la maté, yo la maté !!! si hubiera terminado de leer una semana más tarde, le hubiera dado una semana más de vida?? 

Régina Deforges murió el 3 de abril del 2014. El mismo día que terminé de leer su tercer libro de la saga "la bicyclette bleue" y ese mismo día terminó la segunda guerra mundial y Léa regresa a su casa a reconstruir su vida. Régina Deforges no sólo hizo libros históricos si no al parecer hizo literatura erótica. La bicyclette bleue no es tan fuerte en ese sentido ni vulgar, sólo me sorprendió que de repente la chica hace un "menage à trois" con sus dos mejores amigos, así de repente. 

Bueno esperaré tener tiempo en el verano para leer lo que no he leído y aprovechar del servicio de la biblioteca pública danesa. 

lundi, avril 07, 2014

Jeg bor i København



Ya hace 3 años y 1/2 que vivo en Dinamarca, es el tiempo que he vivido en Copenhague. Después todo ese tiempo realmente me siento en casa en Copenhague. Si alguna vez me preguntan, si me gustaría vivir en Dinamarca, contestaría que Dinamarca para mi es Copenhague y que tal vez consideraría comprar un departamento en el barrio en el que vivo ahora, en Ama'r (Amager).

Ama'r es una isla al sur de la capital, barrio residencial donde vive gente decente, gente común y corriente que sonríe y te habla danés aunque hables con un acentote mexicano. En Ama'r tenemos nuestros "guetos", pero son tranquilos, donde viven las "ama'r piges" y los inmigrares de alguna generación.
Donde vivo se encuentra en medio de dos puntos clave para disfrutar la ciudad, 10 min del centro y 10 min de la playa, todo en bicicleta claro.  Daré más detalles sobre los diferentes barrios de Copenhague después en otro post.

En el gym conocí a dos que tres latinas vecinas, lo que incrementó mi distracción para hacer mis deberes, pero no todo en la vida son deberes, así que es bueno de vez en cuando interactuar. Sobre Holmbladsgade puedes ir de emergencia con el talachas quien cura y conoce de corazón cada bici y que me saluda cuando nos encontramos en Netto (la tienda más cercana).  El italiano de las pizzas y el japonés del sushi frente del depa también nos reconocen, por obvias razones. El de los deliciosos smørrebrøds no se diga!! (lo sé, eso no debería ser bueno). Justo en frente hay un "kiosco", el dueño es como pakistaní o hindú, un día vino un amigo mexicano a visitarnos un verano de los pasados y decidió llamarlo "Don Barbas". Don Barbas tiene de todo y vende de todo, sobre todo cerveza traída desde Alemania muy barata, también suele tener champagne de buena calidad. Don Barbas es parte de la vida cotidiana, la calle no es tan solitaria a las tres de la mañana cuando llego de alguna fiesta, por que es bien chambeador el doooon.

Quien vive en Copenhague realmente no tiene libertad de decidir donde vivir. Mucha gente se declara nómada, yendo de depa en depa, de barrio en barrio, cada dos o tres meses, el contrato más largo es de dos años. Yo me quedaré en Ama'r hasta que me corran, no hay fecha de partida en mi contrato.

Y así es, mi vida tranquila cerca de los canales del centro como Cristianshavn, de la playa al sur... en un tercer piso en donde pega rebién el sol en el sillón donde puedo tirarme a leer.

Regresando a casa después de mi intercambio en Bruselas, llegué a la conclusión que Copenhague=Dinamarca es como el lakrids, al principio el sabor es extraordinariamente asqueroso, que no es lógico que se le clasifique en el grupo de los dulces y no sea dulce, y el color además es negro. Pero después se aprende a saborearlo y también a combinarlo, a veces con chocolate o en trocitos dentro de un merengue, y entonces se vuelve parte de tu vida.

En Copenhgue me siento en casa, mi casa de papel.